Llegas al local, pulsas el mando y el cierre no responde. O quizá el corte de corriente se produce al final de la jornada, justo cuando necesitas bajarlo. Cuando el acceso depende de un cierre metálico automático, quedarse sin electricidad puede generar una situación bastante incómoda.
Lo primero es no asumir que el motor se ha averiado. Si hasta ese momento el cierre funcionaba con normalidad y también se han apagado las luces o el resto del local, probablemente el problema sea simplemente la falta de suministro eléctrico.
La cuestión entonces es otra: ¿puede abrirse o cerrarse el cierre sin corriente?
En muchos casos sí, pero dependerá del sistema instalado y de que exista un mecanismo de desbloqueo manual.
Primero, comprueba si el problema es realmente eléctrico
Antes de manipular el cierre conviene comprobar algo tan sencillo como si hay corriente en el resto del negocio.
Si tampoco funcionan las luces, enchufes u otros equipos, es razonable pensar que el cierre se ha detenido porque el motor no recibe alimentación.
Cuando el resto del local sí tiene electricidad pero únicamente falla el cierre, la situación es distinta. Puede existir algún problema en la alimentación del motor o una avería que haya coincidido con el corte.
Una comprobación básica tiene sentido. Desmontar el motor, abrir cuadros eléctricos o manipular conexiones sin conocer la instalación, no.
El desbloqueo manual es lo que permite actuar cuando no hay corriente
Muchos cierres automáticos disponen de un sistema que permite desacoplar el motor y mover el cierre manualmente cuando falta electricidad.
Ese desbloqueo manual no es igual en todas las instalaciones. Dependiendo del motor puede accionarse mediante una llave, una manivela, un cable u otro mecanismo previsto por el fabricante o por la propia instalación.
Por eso conviene saber de antemano dónde está y cómo funciona.
Descubrir que existe cuando el local está cerrado y no hay corriente suele ser bastante menos práctico.
Desbloquear el motor no significa que haya que tirar con fuerza
Una vez liberado el accionamiento automático, el comportamiento del cierre dependerá de su tamaño, peso y estado.
Puede requerir cierto esfuerzo, pero si apenas se mueve, se queda enganchado o empieza a subir torcido, no conviene insistir.
Un cierre que se desplaza mal puede tener otro problema además del apagón. Una lama desplazada, suciedad en una guía o un desajuste que antes apenas se apreciaba pueden hacerse evidentes al intentar moverlo manualmente.
En ese momento, tirar más fuerte rara vez es la solución.
Si el cierre se queda bajado cuando necesitas abrir
Es probablemente la situación más habitual: el negocio debería abrir, pero el cierre automático está completamente cerrado y no hay electricidad.
Si conoces el funcionamiento del desbloqueo manual, puedes utilizarlo siguiendo el procedimiento previsto para esa instalación.
Después, presta atención al movimiento.
El cierre debería desplazarse de forma relativamente uniforme. Si un lateral sube antes que el otro, se atasca en un punto concreto o requiere mucha más fuerza de la habitual, es mejor detenerse.
También hay que pensar en lo que ocurrirá después. No basta con conseguir abrir el local: al terminar la jornada tendrás que poder volver a cerrarlo y dejarlo correctamente bloqueado.
Si el apagón llega con el negocio abierto
Esta situación parece menos urgente, pero puede convertirse en un problema varias horas después.
El local sigue siendo accesible y la actividad puede continuar, pero al final del día habrá que bajar el cierre.
Por eso es mejor comprobar con tiempo cómo se va a realizar el cierre si la electricidad no vuelve, en lugar de descubrirlo justo cuando llega la hora de marcharse.
En un comercio donde el cierre metálico constituye la principal barrera exterior, saber con antelación si puede accionarse manualmente permite organizarse mucho mejor.
Ha vuelto la luz, pero el cierre sigue sin funcionar bien
Cuando se restablece el suministro, lo normal es comprobar si el cierre vuelve a responder.
Haz una apertura o cierre normal y observa el recorrido.
Si vuelve a funcionar como antes, probablemente el problema estuviera limitado al corte de electricidad.
La situación cambia si el motor se escucha pero el cierre apenas se mueve, se detiene antes de llegar al final, empieza a hacer ruidos que antes no hacía o necesita varios intentos.
En ese caso, no conviene atribuir automáticamente todo al apagón.
Puede existir un problema mecánico o eléctrico que simplemente se haya hecho evidente en ese momento.
Evita “ayudar” al motor tirando del cierre
Es una reacción bastante lógica: el motor intenta mover el cierre, encuentra resistencia y alguien tira de las lamas para ayudarle.
Pero puede ocultar temporalmente el problema sin solucionarlo.
Un cierre automático debería recorrer las guías sin necesitar que una persona empuje o tire de él mientras funciona el motor.
Si después del corte necesita ayuda para subir o bajar, merece la pena averiguar por qué antes de seguir utilizándolo de esa manera.
Hay una comprobación sencilla que conviene hacer antes de necesitarla
El mejor momento para conocer el sistema de emergencia de un cierre automático es cuando todo funciona correctamente.
En el negocio debería estar claro:
- dónde está el desbloqueo manual;
- cómo se acciona;
- dónde se guarda la llave o elemento necesario;
- y cómo volver a dejar el cierre preparado para funcionar con el motor.
Parece básico, pero no siempre ocurre. En instalaciones que llevan años funcionando es relativamente fácil que nadie recuerde dónde está una llave, que haya cambiado el personal o que una reforma haya dificultado el acceso al mecanismo.
Comprobarlo con tranquilidad evita tener que improvisar durante un corte de corriente.
No todos los cierres necesitan la misma solución
No tiene las mismas necesidades un pequeño comercio que abre y cierra una vez al día que un garaje comunitario, un almacén o un acceso utilizado constantemente.
Cuando una puerta debe seguir operativa incluso ante una incidencia eléctrica, este aspecto debería tenerse en cuenta desde el momento de elegir el sistema.
Por eso, al valorar una motorización de cierres metálicos, no solo interesa la comodidad del mando o la potencia del motor. También conviene saber qué ocurrirá si un día falta la corriente y necesitas acceder al local o dejarlo cerrado.
El problema no debería empezar cuando se va la luz
Un corte eléctrico puede dejar temporalmente fuera de servicio el motor, pero no debería obligarte a improvisar ni a forzar el cierre.
Conocer el desbloqueo manual y saber cómo responde el sistema sin corriente es una precaución sencilla, especialmente en negocios que dependen de ese cierre para abrir y cerrar cada día.
Si después de recuperar la electricidad el cierre sigue moviéndose con dificultad, se queda atascado o presenta un comportamiento que antes no tenía, lo recomendable es revisar qué está ocurriendo antes de seguir utilizándolo.
En Cierres metálicos 24h podemos revisar el sistema cuando el problema no se limita al corte eléctrico y el cierre deja de trabajar con normalidad.



